Desarrollo infantil y competencias en la primera infancia

Desarrollo infantil y competencias en la primera infancia

El cuidado, la vigilancia y la educación de los niños y niñas desde que comienza su gestación deben ser considerados de vital importancia para su crecimiento y desarrollo. Es por eso que te traemos valiosa información sobre el desarrollo infantil y competencias en la primera infancia. Los niños llegan al mundo con extraordinarias condiciones mentales que les permiten procesar la información que reciben y expresar sus emociones. Ellos miran, escuchan balbucean, lloran y ríen estos seres dan cuenta de sus aptitudes.

Las competencias son recursos del funcionamiento cognitivo los medios a través de los cuales los bebés organizan comprenden y construyen un conocimiento sobre el mundo que les rodea. El niño a través de sus gestos es capaz de expresar sus emociones, reconocer a su madre por su olor y distingue su voz por la entonación, es capaz de dirigir la cabeza y la mirada en dirección de donde viene el sonido. Para iniciar definamos cada uno de estos términos.

El desarrollo infantil

El desarrollo infantil hace referencia al crecimiento y desarrollo de los niños y niñas, esto incluye los cambios físicos, emocionales, intelectuales y sociales. Al crecer los niños aprenden habilidades como hablar, saltar, ponerse y atarse los zapatos, formar amistades, etc. Debemos tener en cuenta que los niños llegan al mundo con extraordinarias condiciones mentales que les permiten procesar la información que reciben.

Ellos pueden coordinar sus acciones con los objetos, comunicarse y expresar sus emociones, allí vemos los inicios del desarrollo infantil . Los bebés desde que nacen succionan, miran, escuchan, balbucean, lloran y ríen estos “haceres” dan cuenta de sus aptitudes.

Las competencias en la primera infancia

las competencias en la primera infancia son recursos cognitivos y, por ende, los medios a través de los cuales los niños organizan, comprenden y construyen un conocimiento sobre el mundo.

Los niños a través de sus gestos son capaces de expresar sus emociones, pueden reconocer a su madre por su olor y distinguir su voz por la entonación. Ellos pueden dirigir la cabeza y la mirada en dirección de donde viene el sonido, y saben que los sonidos corresponden a objetos que pueden identificar visualmente.  

Con tan solo pocas semanas de nacidos, los bebés calculan la apertura de la mano en relación con el tamaño de los objetos incluso cuando la madre saca la lengua el bebé la imita porque es consciente de que también tiene una lengua que comparte con el rostro de ella.

A los tres meses, además de relacionarse con su mamá, lo hace con sus juguetes siguiendo visualmente la trayectoria de un objeto porque ya sabe del desplazamiento y solidez de los cuerpos. Estos son los inicios de la movilización de las competencias.

Desarrollo infantil y las destrezas en las competencias

Desarrollo infantil y las destrezas en las competencias

Los niños en su primera infancia muestran sus destrezas en el “hacer” cuando exploran los objetos y días más tarde la competencia evoluciona hacia el “saber-hacer”. Cuando además de explorar los objetos coordinan sus movimientos para usarlos convencionalmente.

La coordinación entre la actividad motora y el uso inicial de los objetos es un proceso clave a partir del cual el niño se introduce en el mundo que le rodea, apropiándose de los instrumentos como si fueran una prolongación de sus acciones de exploración.

En el desarrollo de la primera infancia, los niños y niñas empiezan a usar los objetos, logran su ingreso a la cultura en la que están creciendo. Por ejemplo, cuando ya saben que, si agitan un termo con una bolita dentro, éste suena y cuando advierten que un objeto va a caer siguen el objeto con la mirada. Es allí donde se muestra el inicio de la comprensión de las propiedades gravitacionales de los objetos.

A l cumplir los 14 meses, un niño ya es capaz de voltear el termo para sacar la bolita en lugar de meter la mano como si fuera un conocedor de las propiedades gravitacionales que cuatro meses antes apenas percibía. Los pequeños en su intento adaptativo poseen una enorme variedad de “saberes y haceres”.

La sorpresa ante los eventos llamativos es una de sus formas de conocer el mundo, comprenden las secuencias y los funcionamientos de los objetos. Por tanto, evidencia su capacidad de predecir el paso siguiente, lo esperan y si no sucede se sorprenden. Estos “haceres y saberes” de los niños nos dan cuenta de sus competencias en relación con los objetos y los eventos del entorno.

Comunicación en el desarrollo infantil y las competencias

Comunicación en el desarrollo infantil y las competencias

A los tres meses, conociendo la alternancia de los turnos, los niños de la primera infancia pueden comunicarse con su mamá. Más allá de los “haceres”, los niños ya tienen un “saber”, mostrando sus emociones, sentimientos y afectos. Para ellos, sus relaciones con los otros son decisivas como seres sociales que son.

 Por lo tanto, como ya saben de turnos, ahora introducen en sus conversaciones a una tercera persona compartiendo sus emociones. Esta emoción compartida muestra su capacidad para leer la disponibilidad y el interés de sus cuidadores por sus acciones y propósitos.

A través de sus risas, caricias y abrazos expresan el apego de por sus cuidadores como vías de relación y comunicación entre ellos. La emoción compartida y el apego crean vínculos emocionales que brindan a los niños un ambiente propicio para la exploración del mundo social.

Por medio del canto y el juego los niños establecen nuevas interacciones comunicativas que les permiten crear relaciones entre el lenguaje, el cuerpo y los ritmos. Por lo tanto, en un mundo que cambia, el ritmo resulta clave para que los bebés logren establecer regularidades, todas estas primeras competencias se derivan de los primeros “saberes” adaptativos en la forma de un “hacer y saber hacer”.  

Al establecer turnos comunicativos con la madre demuestran destreza en un “hacer”, al intentar comunicarse con su madre y otras personas demuestran un “saber”, sobre cómo establecer interacciones sociales. Posteriormente las competencias se movilizan y a partir de experiencias reorganizadoras avanzan a la forma de un “poder hacer”.  

Desarrollo y competencias de los niños de 1 a 3 años

Desarrollo y competencias de los niños de 1 a 3 años

En el desarrollo infantil y competencias en la primera infancia, los niños de 1 a 3 años ya dirigen su mirada y con el señalamiento captura la atención de su cuidadora sobre lo que a él le interesa. Señalar implica un acceso a la conciencia en esta etapa. Reaccionan con asombro cuando les esconden un juguete y posteriormente pierden el interés porque creen que deja de existir.

 Algunos comprenden que los juguetes siguen existiendo a pesar de que no estén en su campo perceptual. Esta es una experiencia reorganizadora conocida como el objeto permanente y permite la consolidación de nuevas aptitudes y niveles de recursos cognitivos.

Por ejemplo, cuando ya son capaces de resolver problemas cómo alcanzar sus juguetes con su propio cuerpo sin valerse de objetos que se encuentren cerca y que le puedan servir como instrumento de alcance.

Después de la experiencia reorganizadora del objeto permanente los niños logran usar instrumentos para alcanzar los objetos y resolver problemas más complejos.

La reorganización que logran al comprender que los objetos permanecen cuando se esconden, propicia un nuevo tipo de competencia para “poder hacer”. Poder resolver problemas, poder usar instrumentos y derivar nuevos conocimientos de los procesos de resolución sobre los cuales seguirán aprendiendo.

En ese proceso las experiencias y las competencias de los niños se entremezclan y se dinamizan generando avances significativos en la forma como actúan sobre la realidad y la comprenden. Todo esto es capaz de hacer y aprender el bebé en su primer año de vida, si los conocemos mejor podemos ayudarlos a tener un desarrollo infantil más significativo.

Rosmira Durango Causil
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